Comer juntos es también practicar la meditación. Deberíamos intentar estar presentes en todas las comidas. Podemos empezar a practicar desde el momento en que nos servimos la comida. Al hacerlo, vemos todos los elementos que se han reunido para crear esta comida maravi­llosa: la lluvia, la luz del sol, la tierra, el aire, el amor. De hecho, a través de esta comida podemos ver que todo el universo nos ayuda a existir. Antes de comer, se invita la campana tres veces. Podemos entonces disfrutar de inspirar y espirar mientras practicamos las contemplaciones antes de comer para los más jóvenes:

Esta comida es un regalo de todo el universo: el cielo, la tierra, la lluvia y el sol.

Damos las gracias a todos los que han hecho esta comida, y sobre todo a los agricultores, los vendedores de comida y los cocineros.

Solo nos servimos la comida que podemos comer.

Vamos a masticar la comida despacio para poder saborearla.

Comemos para alimentar nuestra compasión, proteger la naturaleza y las demás especies y detener el cambio climático.

Esta comida nos da energía para practicar y tener más amor y compasión.

Tomamos esta comida para estar más sanos, alegres y para amarnos como una familia.