vivir despiertos

12/1/16 por Ryan McLaren

Querido Thich Nhat Hanh

Querido Thich Nhat Hanh,

En primer lugar, gracias por todo. O por nada, también podría decir.

Es probable que nunca nos encontremos, pero yo le estaré eternamente agradecido por su trabajo de traer las enseñanzas de la plena consciencia a occidente.

Yo estaba atravesando una fase muy oscura, a los 22 años, cuando tomé contacto con sus enseñanzas. Era ateo, en su expresión más escéptica. No obstante, sentía curiosidad por la meditación y lo que esta podría ofrecerme.

Al finalizar un retiro de cinco días para jóvenes adultos, en su monasterio de “Deer Park” en California, pensaba que me había encontrado con una secta de culto a pesar que reconozco que, debido a mi estado de oscuridad interior, hubiera pensado lo mismo de cualquiera que expresara cierto grado devocional por cualquier cosa más allá de sí mismos.

A fines del 2013 pasé por una experiencia muy fuerte que me llevó a cuestionar mi cínica visión del mundo. A partir de decisiones que fui tomando, terminé como un indigente, sin hogar, viviendo dentro de mi auto. Me alimentaba en comedores comunitarios y esto despertó una enorme tristeza en mí al ver el gran sufrimiento de las personas a mi alrededor.

Desarrollé así un sentimiento de bondad amorosa por mis semejantes.

Mi propio sufrimiento me llevó a reconectarme con las enseñanzas de meditación que había recibido de los monjes poco tiempo antes de superar la evidente desesperanza de mi propia situación.

Aunque yo no estaba preparado para el florecimiento de esas enseñanzas cuando las recibí por primera vez, esas semillas de loto echaron sus raíces en el lodo que era mi propia vida tiempo después de aquel retiro en el monasterio.

Volví al monasterio en el verano de 2014, ya con nuevos ojos. Anteriormente veía a su comunidad de manera negativa, pero ahora veía a la Sangha como un grupo de personas brindándose apoyo unos a otros. A mi alrededor había una comunidad de personas cantando y meditando juntos, todos dando y recibiendo energía y fuerza de la manera más sincera.

Aprendí que todos acarreamos sufrimiento y que todos somos capaces de expresar la bondad amorosa. Antes yo tenía tanto miedo de mi prójimo, miedo basado en mi propio dolor y sufrimiento, que terminaba ignorando la belleza existente a mi alrededor.

Desde entonces he participado en otros dos retiros y planeo ir a varios más. Encontré una Sangha en la tradición de Plum Village aquí en la zona donde vivo (Bay Area). Allí me encuentro con amigos para meditar y, juntos, superar los desafíos que la vida nos plantea a todos. He aprendido mucho y he suavizado mis aristas más punzantes.

Thay, no sé si usted es el mejor de todos, pero me ha iniciado en un camino espiritual y por ello le estaré eternamente agradecido. Se que ahora, a sus 88 años, está pasando un serio problema de salud y es mi deseo que tenga paz para atravesar lo que tenga que atravesar.

Con amor, su estudiante, Ryan McLaren

Sobre el autor:

Ryan Mclaren estudia en la Universidad del estado de San José. Tiene varias pasiones, incluyendo la meditación, la música y las artes marciales. En el año 2015, después de recuperarse de una cirugía en su codo, obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato Nacional de Judo realizado en Irving, Texas.

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