vivir despiertos

30/5/15 por Johanna y Hannah

Reflexiones del Retiro de Verano en Dharma Gaia, Nueva Zelanda

Poco después que llegáramos, a fines de noviembre de 2014, en Dharma Gaia se ofrecía un Retiro para la Sangha Neozelandesa. Después de tres días de intensos preparativos, llegaron unas cuarenta personas entre las cuales había trece niños, para algunos de ellos era la primera vez y sus rostros reflejaban inquietud y excitación.

Nosotros también estábamos ansiosos por poder brindar nuestro apoyo a la familia de Dharma Gaia, que ofrecía éste su retiro anual principal. Era maravilloso sentirnos incluidos pudiendo ofrecer nuestras habilidades para ayudar a crear las condiciones necesarias para que la Sangha pudiera sentirse confortable y acogida, pudiendo descansar en éste espacio del cual también nosotros estábamos formando parte.

Los niños eran fuente de alegría y nos nutrían a todos. Especialmente a sus padres, quienes comentaron que ellos podían dedicarse plenamente a su práctica personal gracias a tres ángeles, Johanna, Kati y Elizabeth, quienes cuidaban de los niños. Ellas amorosamente llevaban adelante el espacio para los niños poder jugar y aprender como respirar, sonreír y cantar mientras los adultos participaban de las Charlas del Dharma o de las sesiones de Meditación o Relajación Profunda. Cuando los niños ya estaban en la cama, los adultos nos reuníamos para el Compartir del Dharma. Una de esas noches, una Hermana invitó a las parejas que hubiera en el retiro para hacer un “workshop nocturno”, invitando a quienes estábamos sin pareja para compartir entre nosotros. Se nos sugirió que compartiésemos sobre nuestras experiencias como practicantes laicos “solteros” y que significaba esto para nosotros.

Para mí (soy Hannah) ser llamada de “persona soltera” me hizo dar cuenta de algunos sentimientos en mí misma, sentimientos de “algo que está faltando” o “que aún no he realizado” y con ello algo de pena por relaciones pasadas y ya terminadas. Pero en los días subsiguientes, me fui dando cuenta que aquellas relaciones de pareja que había tenido hasta este momento no eran compatibles con ésta persona que soy ahora, particularmente por mi aspiración a que la práctica de la plena consciencia también forme parte de mi relación de pareja. Era muy alentador ver en el retiro parejas practicantes y tener, nuevamente, esa esperanza que consideraba perdida.

Ese Compartir en particular, así como otros Compartir del Dharma y el compartir de Los Cinco Entrenamientos, fueron realmente muy inspiradores y me siento feliz de haber sido parte de ellos. El poder escuchar el compartir sincero y profundo de otros miembros de la Sangha es un honor. A través de la sabiduría de cada persona pudimos ver expresiones únicas de la práctica en acción y, todos juntos, dar testimonio de la energía colectiva del cuerpo de la Sangha. Fue claro para nosotros durante éste Retiro que el próximo Buddha no será un individuo iluminado sino que su manifestación será sobre todo el mundo, bajo la forma de una comunidad despierta.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en el blog de “Young Bamboo Community”

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