vivir despiertos

9/7/14 por Hermano Phap Luu

La hermandad entre hombres y mujeres cambiará el mundo

Toda persona que haya estado en Plum Village o que haya ido a algún recorrido Wake Up debe haber notado la alta y radiante presencia de Phap Luu también conocido como “Hermano Arroyo” y por la continua energía que pone en la comunidad de Plum Village y Wake Up. Se esfuerza por crear una fraternidad a donde quiera que vaya. Nuestro reportero de Wake Up decidió acompañarlo bajo un soleado día en Francia y tener una pequeña conversación acerca de esta cosa llamada “comunidad” y todo lo que viene con ella.

¿Qué es la cosa más importante que has aprendido como monje? La hermandad entre hombres y mujeres, la importancia de practicar juntos. Eso es algo que aprendes en todo momento viviendo en un monasterio al vivir, comer, caminar, sufrir y tener alegría juntos.

Llegué al camino para lidiar con mi sufrimiento, con cosas que me estaban pasando; pero la cosa más importante que he encontrado en Plum Village es esta hermandad entre hombres y mujeres. Es precisamente esto lo que necesitamos para poder cambiar al mundo, especialmente a la gente joven. Hay mucha desconfianza en el mundo. El amor hacia tu próximo no siempre está ahí; a veces ni siquiera sabes quién es tu prójimo. Pero si alimentas las semillas necesarias entonces ya estarán en ti, y las semillas son alimentadas aquí en esta comunidad.

La práctica está en cada momento. No siempre es fácil vivir juntos pues intervienen muchas cosas: preferencias, juicios, prejuicios… pero tienes que soltar las ideas acerca de ti mismo, tu soberbia, celos, deseo. Simplemente tienes que estar completamente presente en el momento, y de esa manera todo eso se irá. Es así como el camino del Buddha, el Dharma, crea una Sangha. Si dejamos ir nuestra pequeña historia sobre nosotros mismos entonces lograremos una conexión más íntima y profunda con los demás.

Algunas veces ciertas prácticas, como la meditación, pueden levantar nuestro ego y hacernos más orgullosos. Es entonces cuando Thay nos recuerda siempre mantenernos en la realidad. Y para mí significa mantener la calidad de hermandad entre hombres y mujeres. Si tu práctica no tiene eso, entonces algo está mal. Y ese es el corazón de Wake Up: sentir también hermandad entre hombres y mujeres.

¿Cómo ha afectado a tu familia tu compromiso con Plum Village? Ha traido mucha felicidad. Al principio no sabían lo que los monjes hacían y pensaron que probablemente me iría a una cueva en las montañas, haría meditación y me vería la panza todo el día. Muchos de nosotros tenemos ese concepto sobre la vida monástica. Pero de hecho, en los tiempos de Buddha, ni siquiera era así. En los tiempos de Buddha los monjes vivían y practicaban juntos.

Cuando mis padres vinieron, empezaron a ver el aspecto “familia” de esta práctica. No tan solo eran mis padres sino también los de los otros hermanos y hermanas, quienes incluso los llamaban mamá y papa. Y obtuvieron la práctica a través de ese contacto personal con los otros monjes y los jóvenes que iban de retiro. Simplemente ocurrió de una manera muy natural, sin ni siquiera planearlo.

¿Cuál es el mayor sueño que tienes sobre tu práctica y la comunidad? Que despertemos juntos en cada momento (sonríe). Y entre más practiquemos se volverá más real, así que es un sueño en sí mismo (risas). Entre más atento esté de cómo son las cosas me siento más feliz. Y entre más nos comportemos como comunidad, removeremos más el juicio y la ira. Tal vez algún día Plum Village dejará de existir, pero entre más tiempo practiquemos juntos donde quiera que estemos, entonces ese despertar colectivo perdurará.

Por otro lado, tengo metas más concretas como el proyecto de Escuelas Wake Up, llevando la práctica a maestros y a través de ellos llegar a los jóvenes, de manera que sepan como lidiar especialmente con emociones fuertes. Cuando ves cosas como balaceras dentro de una escuela y consideras que si alguien hubiera enseñado a los asesinos cómo acoger su ira, entonces esta insensible violencia podría haberse evitado.

Pero nuevamente, un proyecto como éste, es solamente una extensión de este despertar colectivo. Si los maestros no son felices y libres, entonces no pueden compartir eso con sus alumnos. Así que las Escuelas Wake Up no están enfocadas en compartir técnicas o un currículo sino en conectarse con los maestros y ayudarlos a despertar dentro de sus propias vidas.

¿Cómo te involucraste con Wake Up y Escuelas Wake Up? Había muchas semillas para Wake Up. Cuando era novicio, hace más de diez años, ya habíamos empezado aquí los retiros para gente joven, aunque todavía eran muy pequeños. Entonces, en 2005, Thay regresó a Vietnam por primera vez (después de un exilio de 30 años) y entró en contacto con mucha gente joven durante su recorrido.

Vimos que estábamos tocando un gran potencial. Además, después de fundar el monasterio Bat Nha en Vietnam, vio llegar montones de jóvenes que habían dejado sus trabajos y estudios para volverse monjes. Así que creo que Bat Nha fue una gran semilla para Wake Up.

Y entonces, en 2008, Thay se reunió con algunos de nosotros al final del segundo recorrido por Vietnam y es cuando compartió la idea de crear un grupo juvenil para una sociedad saludable y compasiva. Poco después de eso, llegaron con un pequeño nombre aquí a Plum Village: “Wake Up!”. En ese momento yo estaba en Deer Park y ya habíamos recibido a muchísima gente joven.

Pero el hacer nuestro primer retiro Wake Up y darle un nombre ayudó a traer junta a toda esa gente joven. Ese primer retiro ha sido una de las mejores experiencias en mi vida como monje. Me sentí muy conmovido. En realidad se sentía que el movimiento estaba ocurriendo.

Después regresé a Plum Village en 2009, me conecté con algunos de los monjes jóvenes y empezamos a organizar los primeros recorridos Wake Up. Tuvieron un gran impacto. Creo que de alguna forma tocamos el nervio correcto al organizar el recorrido a manera de comunidad. Hay muchos maestros Dharma en solitario que atraviesan el Oeste, pero es mucho más fácil crear una comunidad cuando les muestras que en realidad harán el recorrido juntos.

¿Cómo describirías Wake Up a alguien que nunca antes ha escuchado sobre la plena conciencia? Wake Up significa transformarnos a nosotros mismos, a nuestro sufrimiento, y ayudar a otros a hacer lo mismo por medio de nuestro ejemplo. Y lo hacemos juntos, creando una comunidad de jóvenes que tienen una profunda aspiración de transformación.

Podemos comenzar viendo las cosas de la sociedad que nos gustaría cambiar, pero en algún punto y de manera que las podamos cambiar de manera sustancial tenemos primero que aprender cómo transformarnos a nosotros mismos. Y eso nos ayuda cuando lo hacemos como comunidad, porque si lo hacemos solos podemos pensar que nuestra práctica es muy fuerte pero no somos capaces de vivir en armonía y de transformar el conflicto en una situación difícil.

Obtenemos mucha fuerza y energía de la práctica colectiva, especialmente como los jóvenes que quieren vivir una vida con significado. Cuando acabé la Universidad quería hacer eso, pero no tenía el camino para lograrlo. Así que ahora existe Wake Up, una familia de amigos espirituales que están ahí para ti. Y ese es el mayor regalo que existe (sonríe).

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