vivir despiertos

16/6/14 por Andrew Avery

Empezar de nuevo

Experimentando con la idoneidad y el desapego

Comencé a practicar Empezar de nuevo con mi pareja, uno-a-uno, como parte de la práctica formal, meses atrás. Cuando se hizo evidente que habíamos desperdiciado mucho de nuestros tiempos juntos en el que ciertos malentendidos y percepciones erradas se gestaran, sentimos que lo que había sido una comunicación muy fácil y natural se estaba viniendo abajo.

La práctica de empezar de nuevo en el monasterio es a menudo realizado en conjunto con el Hamlet completo o con un pequeño grupo, con la esperanza de reconciliar dificultades. Raramente es practicado uno-a-uno, pero me inspiré en Michael y Fern (Co-fundadores del MorningSun Mindfulness Center), Annie y Ambrose (Miembros esenciales de la comunidad) y su práctica semanal de empezar de nuevo para parejas. Así que cuando decidí presentar empezar de nuevo a mi ser amado, primero evalué dónde se encontraba cada uno de nosotros en su vida y también nuestra experiencia juntos.

Nos conocimos en Keene, NH cuando me mudé a MorningSun luego de haber vivido en el monasterio Blue Cliff por algún tiempo. Los entrenamientos de la plena conciencia han sido una de las piedras angulares en mi vida por al menos una década. Y mi pareja es Anastasia, una inmigrante rusa, que no ha estado expuesta a la atención plena, sus preceptos, o el estilo de habla amorosa y escucha profunda que se da en Plum Village.

Mientras me enfocaba en estas realidades, observé profundamente donde nos encontrábamos, intentando buscar un lugar común, un recuerdo vino a mi mente. A unas semanas de iniciar nuestra relación, estábamos preparando la cena, y ella estaba muy silenciosa, quizás triste. Paré de cocinar los camotes, los dejé cociendo en la sartén y le tomé el hombro suavemente. Y dije, “Gracias por estar aquí esta noche. Estoy muy feliz de que estés aquí”. Su mirada me transmitía una vida entera de duda acerca de sí misma y siglos de sufrimiento ancestral. Supe en ese mismo instante que nunca nadie le había hablado así en su vida. Con experiencias tan disímiles, ¿Cómo es que podríamos practicar algo formal que requiere algo de conocimiento de las prácticas de la plena conciencia, como co-creadores de nosotros mismos?

Habiendo practicado empezar de nuevo por muchos años, lo he internalizado profundamente y he decidido poner mis copias de “Felicidad” y “Cantando desde el corazón” de vuelta en la repisa. Los libros no van a tener ningún rol activo en lo que sea que se haya generado entre nosotros. Tuvimos nuestra primera sesión de empezar de nuevo y duró dos o tres minutos. Nos sentamos mirándonos uno al otro, encontrando las miradas, espontáneamente sonreímos de vez en cuando y nos abrazamos cálidamente hacia el final. Eso era todo lo que necesitábamos – un par de minutos para observarnos uno al otro, dejar ir las percepciones erradas y transmitirnos bondad amorosa y compasión.

Sintiendo la energía de una nueva comprensión creciendo entre nosotros decidimos practicar nuevamente la siguiente semana, Así que nos sentamos para nuestra sesión meditativa de apertura, reuniendo las miradas - sin tener la idea o el deseo de que otro fuera diferente. Una vez que lo sentimos, realmente habíamos sido capaces de ver el uno al otro, y se había creado espacio alrededor, decidimos agregar el elemento de compartir desde el corazón, desde la experiencia. Regamos las semillas positivas en cada uno de nosotros y expresamos nuestros resquemores beneficiosos. NO fue difícil de hacer. Ella es tan creativa y abierta y yo ofrezco mi sonrisa dulce y mi presencia calma. Aunque sabemos que estamos en buen pie, también sabemos que no somos lo suficientemente hábiles como para expresar nuestro dolor y nos detuvimos ahí.

La siguiente oportunidad en la que nos reunimos para una sesión, yo había asistido al retiro para adultos jóvenes de este año en el monasterio Blue Cliff. Sintiéndome nutrido e inspirado por la frescura juvenil de los participantes del retiro y por la solidez de los monásticos, me sentí listo para colaborar en que nuestra práctica se manifestara de manera más completa. Sugerí que al generar más energía de práctica podríamos darle a nuestras experiencias de empezar de nuevo más textura y forma. Comenzamos con nuestra meditación de apertura y decidí comenzar yo. De vuelta en mi cuerpo luego de una semana en el monasterio, comencé a inclinarme en reverencia del modo monástico. Mis manos estaban en posición para ofrecer un loto, pero de algún modo todo eso se sentía poco apropiado.

Le pedí a mis manos dejar ir la energía del hábito, continué inclinándome hacia ella y la besé en la mejilla. Desde ese día esa se ha transformado en la forma en la que nos inclinamos en reverencia, incluso en otras de nuestras prácticas juntos. “EL que besa y el que es besado están igualmente vacíos de individualidad. Un beso para ti, en camino a convertirse en un Buda”. Es muy dulce y nos invita a tocar el pequeño niño en nosotros, ofreciendo una flor a la persona que nos gustó por primera vez en el patio de la escuela.

Hemos comenzado a compartir nuestros dolores solo si aparecen y solo porque estamos muy bien asentados en la práctica y apoyados por nuestros maestros espirituales y ancestros, por una bella tradición.

La práctica formal de empezar de nuevo, internalizada en mí como una huella indeleble, nos ha ayudado a crear algo auténtico y personal.

Desarrollado por las fuerzas de vida que se generan entre nosotros, anclado por la práctica de la plena conciencia y cubiertos por la profunda intención de aliviar el sufrimiento, nuestro experimento de empezar de nuevo nos ayudará a tener un futuro más promisorio. Cualquiera sea la forma que adopte el futuro es menos importante que el hecho de mostrarnos el uno al otro con solidez y libertad en el momento presente. Empezar de nuevo nos apoya semanalmente en nuestro camino y nos ayuda a practicar de ese modo en cada momento en que estamos juntos, y en todo lo que hacemos.

Andrew Avery vive en el centro de la plena conciencia MorningSun, un centro de práctica de Plum Village en Monadock, ubicado en la región de New Hampshire. La comunidad de la plena conciencia situada en 240 acres de naturaleza en territorio de granito fue fundada por Michael Ciborski y Fern Dorresteyn, quienes vivieron en Plum Village como monje y monja junto al maestro Zen Thich Nhat Hanh. En 2003 dejaron Plum Village para retornar a los Estados Unidos como profesores de dharma laicos y fundaron Mindful Living Initiative para apoyar el crecimiento y estabilidad de las comunidades laicas en Norte America. MorningSun nació de esta organización e iniciativa.

Para obtener más información acerca de MorningSun y la práctica, por favor lea Misión y Visión (en inglés).

Para obtener más información acerca de cómo registrarse en el WakeUp CampOut, haga click aquí (en inglés).

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